viernes, 3 de octubre de 2014

Laguna Garzón Hundimiento de retroexcavadora

El hundimiento de una retroexcavadora en la laguna Garzón,
durante los trabajos preparatorios de construcción del puente que unirá a los
departamentos de Maldonado y Rocha, generó una indisimulada “preocupación” en
la población local, en particular por su posible impacto medioambiental.







Los
pobladores de Garzón se habían resistido a la concreción de la obra, con el
argumento de que la construcción del puente afectaría el medio ambiente.
 Sin
embargo, según se dijo a El Observador, el accidente reavivó esa preocupación y
las dudas sobre el impacto de la obra.
El episodio se produjo la semana pasada
cuando la máquina, propiedad de la empresa constructora Saceem, adjudicataria
de las obras, se hundió en la laguna, en el momento en que operarios realizaban
distintos trabajos, según explicó a El Observador el alcalde de Garzón y José
Ignacio, Fernando Suárez. 
El alcalde dijo que el hundimiento de la máquina –que
adjudicó presumiblemente a “un descuido”– ocurrió cuando se estaba removiendo
arena para levantar un “talud”, como parte de los trabajos preparatorios para
el desarme del puente viejo y la construcción del nuevo que se iniciaron el 15
de setiembre. 
Desde el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), se
informó a El Observador que el hundimiento de la máquina se produjo cuando el
operario estaba efectuando el corrimiento del embarque/desembarque de la
tradicional balsa.
 Ésta debe ser trasladada a cinco kilómetros hacia el norte
de la laguna puesto que su ubicación actual está cerca del obrador y la zona en
donde se va a hacer el pilotaje de la estructura.
 La retroexcavadora se
aprestaba a realizar un surco en el terreno para asegurar una linga y permitir
su pasaje. 
El episodio “no tuvo relación directa con la obra”, dijo Andrés
Copelmayer, coordinador de gabinete ministerial, y precisó que el trabajador
“salió caminando”. Y agregó: “Es algo bastante común. Los trabajos en agua son
más complicados que en tierra”.
 El suelo allí es fangoso, según relataron
vecinos a El Observador. “Te chupa”, ilustró uno. 
Ese día había poco caudal de
agua y los trabajadores “se confiaron” sin conocer las características del
lugar.Según pudo saber El Observador, una de las principales inquietudes de los
vecinos radica en el vertido a las aguas de la laguna de gasoil, aceite y, eventualmente,
otros fluidos contaminantes.