La gran batalla del Plata: Balón de Oro vs Mejor del mundo.
La cita será en Santa Fe y como buen spaghetti western –aquellas películas de vaqueros que marcaron furor en la década de los sesenta- tendrá duelos tremendos, amenazas, balaceras y una cita de honor para batirse a duelo entre dos grandes del fútbol mundial a la hora señalada: fin de la tardecita y con las primeras sombras de la noche como testigo para amparar la balacera de dos valientes.-
Es que el sábado los añejos duendes que separan a los uruguayos de los argentinos - desde los comienzos de los tiempos- volverán a agitarse en un duelo futbolístico que podría presentarse como una final anticipada de la Copa América 2011 o como el gran desafío entre el mejor del mundial (Diego Forlán) y el mejor del mundo (Lionel Messi).
La primera fase para los eternos rivales sudamericanos tuvo puntos de contacto.
Desajustes defensivos, falta de puntería, vacilaciones para definir el once titular e inevitables críticas que mutan en elogio ante un gran gol o una pared maravillosa.
En el cierre de la primera fase, Lionel Messi desparramó clase y sacó conejos de su galera de mago para deleite de los hinchas argentinos. Su andar punzante, su fútbol contundente -mezcla de habilidad de laboratorio con potrero de zapatillas embarradas- apareció ante los ticos que se rindieron ante las piruetas, los pases elegantes y el requiebre digno de un bailarín del gran crack de Barcelona.
Nuestro Diego -en cambio- pelea contra la suerte que es grela y fayando lo larga parao, como reza el inovidable tango “Yira yira”.
El astro celeste define bien y pasa cerca. Hace la justa y revienta el palo. La coloca al ángulo y aparecen goleros felinos que estiran sus dedos como garras y pinchan la bocha para desazón del delantero que el mundo nos envidia.
Más allá de esa particular batalla que da brillo al clásico, los dos equipos saben que pueden y deben mejorar.
El equipo de Sergio Batista levantó su nivel con futbolistas que rodean a Lionel Messi, interpretan su fútbol y son capaces de devolver una rosa y no una espina cuando sus laderos tiran una pared.
El Checho, el DT que dio impulso a su carrera en el Bella Vista oriental de tiempos coperos, llegó a la selección albiceleste porque el astro rosarino lo quería.
Cuenta la fábula urbana, que el mandamás del fútbol argentino, Don Julio Grondona llamó al padre de Messi y -palabras más, palabras menos- le dijo "¿Que técnico quiere tu hijo? Quiero que se sienta cómodo en el seleccionado".
Messi –sin dudar- eligió a Batista y se presume que no quería al “Apache” Tevez en el plantel por lo que no extrañó el cambio después de dos actuaciones en falso del delantero del Manchester City de la Premier League-
Ante México, Diego Forlán-elegido el Jugador del partido- abandonó el Estadio Único de La Plata ovacionado.
El goleador vive del gol y lo necesita porque es estímulo para ahuyentar fantasmas. Si la red se deja seducir por el Diego de los Uruguayos se pondrá fin a una seca de casi un año y el bombardero celeste recobrar{a la sonrisa en cada ataque.- El festejo es la mejor medicina para un delantero-
Mientras, caminar por Buenos Aires supone recibir un fanfarrón "Que lastima que se tengan que ir el domingo. Era lindo jugar la final con Uds."
Y bueno... No hay partido que se gane antes de jugar.
Mi padre me contaba, no sé si será verdad o se trata de otra leyenda, que debajo de las albiceleste utilizada en el primer mundial, tenían remeras con el bordado "Argentina campeón mundial 1930".
Veremos...
Al fin y al cabo, como se dice ahora, "esto es fútbol". Acá, le agregan... "¿Entendes chabón?”.