miércoles, 13 de junio de 2012

El suicidio: la urgencia de un grave problema

En el marco del Plan Nacional de Prevención del Suicidio (2011-2015), se realizara  Jornada de  capacitación en detección y manejo de la conducta suicida.
La jornada está dirigida a Equipos de Salud del Primer Nivel de Atención y  personal de emergencia de los prestadores integrales del Sistema Nacional Integrado de Salud.
La misma esta programada para el día 22 de Junio del presente de  10 a 18:30 horas en la Coorporación de Turismo cruce de Ruta 9 con Ruta 15, Ciudad de Rocha.
Quienes deseen participar deberán contactarse antes del 18 de Junio a: saludrocha@gmail.com o teléfono 44720675.







Informe especial de ROCHAALDÍA
Víctor H. González Licenciado en Sociología

Las muertes por suicidio en el mundo igualan a las ocurridas en accidentes de tránsito y superan a las muertes por conflictos bélicos. Las cifras que manejamos solo representan la punta de un iceberg. La violencia y la muerte violenta: accidentes, homicidios, suicidios, demandan respuestas urgentes.
La conducta suicida debe considerarse un síntoma y no una enfermedad y en 90% de los casos de asocia a una enfermedad psiquiátrica que sería condición necesaria pero no suficiente para la realización del acto suicida. Se identifican, en los suicidas, eventos vitales adversos o factores estresantes actuales como problemáticas familiares, amorosas, laborales, económicas, duelos, enfermedades terminales, aislamiento social, etcétera. También los acontecimientos vitales adversos vividos en la infancia: pérdidas tempranas, abuso, violencia doméstica, desintegración familiar, originan vulnerabilidad.
El apoyo social percibido, el sentirse perteneciente a una trama de relaciones personales y sociales es un factor de protección para la salud y su pérdida o déficit colocan a la persona en una situación de riesgo.

Una política de prevención debe contemplar la formación y capacitación de los recursos humanos del área de la salud así como de actores del ámbito de la educación y agentes comunitarios. Es prioritario el conocimiento de los factores de riesgo y la detección y captación de los grupos y personas vulnerables y su inclusión en programas específicos. Se deben implementar oportunamente medidas de resguardo y diseño de estrategias de mediano y largo plazo en pacientes con vulnerabilidad y riesgo suicida. Son factores de riesgo para el clínico el antecedente de una conducta suicida y la presencia de enfermedad psiquiátrica: trastornos del ánimo, consumo, psicosis, trastorno de personalidad, etcétera.

El suicidio en Uruguay es un tema relevante dado el crecimiento sostenido en las ultimas décadas revelando síntomas anómicos de nuestra sociedad actual. Tal como nos lo planteara Durkheim en el siglo XIX, la tasa de suicidios varía con relación a la integración social. En donde mismo sería el síntoma de la falta de expectativas, de la desprotección y de la dificultad para imaginar futuros.

La tasa de suicidios consumados en los últimos años ha crecido de forma preocupante. Siendo la tasa de suicidios de la población más joven (15 a 24 años) la que mayor influencia a tenido en el crecimiento de la tasa global de suicidios.
Dos motivaciones nos hacen emprender esta travesía, primero, la evidencia preocupante del crecimiento de este fenómeno, especialmente en la población joven adulta; y segundo, aportar la mirada desde la sociología ya que es un fenómeno poco estudiado por esta disciplina en el Uruguay.
Este análisis no llegaría a buen puerto si no tenemos en cuenta la gravitación incuestionable de los cambios sociales, económicos y culturales que se vienen registrando en los últimos años.

Estructuralmente, ser joven presenta características de un período de precariedad, en donde la situación de los mismos no ha dejado de precarizarse: marginación y falta de oportunidades, inestabilidad laboral, fragilidad de las condiciones de trabajo, transformaciones de las relaciones afectivas, entre otras. Las dimensiones de la precariedad que afectan a los jóvenes llevan a un mundo de vida marcado por la Precariedad Vital.


El gráfico a continuación muestra la evolución de la tasa de suicidios a nivel nacional desde 1900 hasta el 2007. El mismo permite establecer una serie de interesantes comparaciones e hipótesis que resultan de utilidad, para interpretar el patrón que describe.

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Grafico 1. Suicidios consumados. 1900 – 2007. Uruguay.
Tasa cada 100.000 habitantes.


Es interesante decir que el mínimo de la tasa se ubica en el año 1909 (consolidado el Estado batllista que aseguró un crecimiento de la integración social) y su máximo histórico es en 2002 (fecha de una de las peores crisis sino la mayor del Uruguay desde el 1900 a la fecha). Es de señalar que los años que se muestran por encima del valor de la tasa promedio están ubicados entre 1930 a 1949; y claramente después de los 90`s.

En el gráfico 2 vemos la evolución de la tasa de tentativas de suicidios, en donde observamos que la serie se interrumpe por dos décadas (entre 1960 y 1980). Aunque con reparos podemos plantear tres movimientos en la evolución de las tentativas, el primero de crecimiento de la tasa hasta alcanzar su máximo en el periodo 1980–84 , luego un descenso de la tasa de tentativas de suicidios hasta 1995–99 y después un crecimiento sostenido de la misma acompañando el crecimiento de la tasa de suicidios consumados. Siendo un desafió para las ciencias sociales la interpretación y la explicación de las tasas de suicidios tanto consumados como tentativas, debiendo abandonar las causalidades simplistas y mecánicas. Dado que desde hace décadas el Uruguay presenta un manifiesto deterioro socioeconómico y social, obteniendo en el comportamiento de los suicidios una primera expresión dramática, cuyas evidencias deben de ser sometidas a otras pruebas interpretativas dado que cuando en años recientes los mismos indicadores han mejorado, esto no se ha visto traducido en una disminución de las tasas de suicidios.

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Grafico 2. Suicidios Tentativas. 1950 – 2007. Uruguay.
Tasa cada 100.000 habitantes.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Ministerio de Salud Pública. División Estadística. Defunciones por Causa. INE. Proyecciones de población de CELADE – División de Población.
En los dos últimos períodos asistimos a un crecimiento de la tasa, pudiéndolo asociar a cambios de las instituciones consideradas claves en la sociedad, debido a los efectos negativos de las políticas neoliberales que repercuten en el mundo del trabajo (desregulación laboral), precarización laboral en sus diversas expresiones, la familia, el matrimonio, etc.

Todos los grupos de edad presentan un crecimiento en la tasa con respecto al período 1983–87; y que el grupo que tuvo el mayor crecimiento en un 159,1% es la población que va de los 15 a 24 años de edad, seguido por el grupo de 25 a 34 años en importancia por su variación en 94,2%; mostrándose una variación porcentual en descenso cuando se pasa de un grupo de edad al siguiente, excepto en el grupo de 45 a 54 años que creció un 64,2%.


En 2009 se registraron 537 suicidios en Uruguay. Esta es la tasa más alta de la región, junto con la de Cuba, y supera el promedio mundial.
En ese año la tasa de suicidios en Uruguay marcaba 17 cada 100.000 habitantes.
Hebert Tenenbaum, señalo que la tasa de Uruguay "es la más alta de la región, junto con Cuba, pero sabemos por la OPS que en muchos países no hay registro o hay subregistro", dijo. "Igual es muy alta, más teniendo en cuenta que en algunos departamentos llega a 25 cada 100.000, y es mucho más alta que el promedio de los países de Europa, que están por debajo de 10", señaló.

Según la Organización Mundial de la Salud, la relación intento de suicidio/suicidio consumado es de veinte a uno en algunos países, y puede llegar a ser hasta de diez a uno, lo que daría como mínimo 5.500 intentos de suicidio por año en Uruguay, señaló Tenenbaum. “Quienes ya tuvieron intentos son los que conforman el grupo de mayor riesgo, y estas personas muchas veces son enviadas a sus casas y no queda ningún registro”.
También se pretende tomar medidas más específicas con las franjas de mayor riesgo, que son los adultos mayores de 65 años (en 2009 se autoeliminaron 33 cada 100.000 habitantes), los adolescentes (entre 11 y 16 cada 100.000), la población rural y los policías. Respecto a este último grupo, el Programa cuenta con información directa del Ministerio del Interior que revela una tasa muy alta.

Según el Ministerio de Salud Pública, el 78% de los suicidas son hombres, y los métodos más empleados son el ahorcamiento (54%) y el disparo con arma de fuego (32%).
Por: Clara Esmoris