miércoles, 18 de julio de 2012

EXPERTO EN AVIACIÓN DISCREPA


 CON NOSOTROS SOBRE EL CIERRE DE PLUNA Y LO FUNDAMENTA

jose_luis_hernandez_01Recibimos y publicamos la carta de alguien que sabe, y mucho, de aviación. José Luis Hernández nos hace reflexionar sobre la decisión de cerrar PLUNA, a su juicio, inevitable

Estimado Editor de Pasaporte News: Si bien el artículo sobre el cierre de PLUNA me pareció muy interesante, me permito discrepar sobre la cuestión del cierre de la aerolínea. 


Mi opinión es que esta medida – más allá de la oportunidad del momento en que fue tomada – era inevitable. Y justamente en este tipo de situaciones extremas, muchas veces no es posible elegir el momento de actuar, sino que las circunstancias lo imponen. 
Sin conocer en profundidad la realidad de PLUNA, por lo que ha trascendido en la prensa, entiendo que ésta era una empresa inviable. Podrá objetarse el modo como fue procesado este cierre y poner en duda la veracidad de las razones invocadas. Pero el tratar de reflotarla en su estado actual no habría logrado más que prolongar la agonía, difiriéndola hasta desembocar en un estado de cosas más grave aún. Y ningún interesado, fuera del origen que fuera, hubiera aceptado hacerse cargo del pasivo de la Empresa y de estructura actual.
Entiendo la frustración de todos aquellos cuya actividad está afectada, como son los Agentes de viajes, Hoteleros, Alquiladores de autos, Operadores de turismo receptivo y todos aquellos que trabajan en el Aeropuerto o en sus áreas de influencia. Y también la de los empleados, que ven su fuente de trabajo desaparecer. Pero reclamar lo imposible no lleva a soluciones milagrosas.
Existen antecedentes tales como lo sucedido con El Al, la aerolínea de Israel, que sobre la segunda parte de 1982 estaba en una situación similar a la de PLUNA: grandes pérdidas acumuladas, conflictividad laboral, estrategia confusa. No debe haber país en el mundo para el que los vínculos internacionales sean más necesarios y urgentes que para Israel. Sin embargo Tel Aviv decidió el cierre de la aerolínea. La que volvió a operar en enero de 1983, profundamente restructurada. A los cuatro años El Al volvía a producir excelentes ganancias.
Quizá haya un futuro para PLUNA, bajo la forma de una organización más pequeña, enfocada en sus mercados más lucrativos y liberada de su pasivo. El Estado quizá deba mantener una parte de su capital para cumplir con los requisitos legales. Existen desde mi punto de vista tres requerimientos adicionales:
1) Un gerenciamiento profesional, sin interferencias políticas. El negocio de la aviación es demasiado específico como para permitir amateurismos y distracciones.
2) Un plan de negocios previo con objetivos claramente definidos.
3) Una búsqueda de la calidad. No hay lugar en el mundo para los pequeños y mediocres.
Es de desear que la situación se aclare prontamente para bien de todos los afectados y del País entero.
José Luis Hernández
ex Gerente General para Uruguay de Pan Am y United Airlines