Comentó que el intento de bajar la edad se enmarca en una
tendencia ideológica definida como “populismo punitivo”. Consiste en que, ante
la demanda de seguridad ciudadana, las personas que tienen poder de decisión
entregan respuestas “simbólicas, populistas, que pretenden tranquilizar con
intención de lograr votos.
Para el especialista, si Uruguay legislara en ese sentido,
habría un retroceso en materia de derechos que seguramente le valdrá al país
una condena internacional. En ese sentido, puso el ejemplo de Argentina y
sostuvo que acaba de ser condenada porque tiene un mecanismo que permite penar
a menores de 18 años con el sistema de mayores.
Con esa excepción, América Latina no tiene países que penen
a menores de 18 con el sistema de adultos, aseguró y agregó que Bolivia acaba
de poner en 18 años el límite en el que rige el sistema de menores.
En Ecuador hubo un intento que rápidamente fue derogado,
agregó Cillero y llamó a la población uruguaya a no apoyar el cambio legal.
Cillero recordó que en Chile regía hasta 2007 un sistema que
permitía juzgar a menores de 18 con el código penal de adultos. El sistema
anterior a la renovación de la normativa “aumentó la delincuencia, favoreció la
violencia y vulneraba loa derechos de los niños”, señaló y enfatizó que la
normativa que permite juzgar a menores como si fueran adultos genera
marginalidad, exclusión social y un impacto muy negativo en la vida de las
personas.
En Chile se consideró, además, que la norma que permitía
juzgar a menores como si fueran adultos era incompatible con la Convención
Internacional de los Derechos del Niño de la que Chile es suscriptor.