Cómo ciudadano responsable y persona con plena confianza en
la buena voluntad de nuestros queridos aprovechadores de la posibilidad de
gobernar oficialmente con leyes inconstitucionales, me siento obligado a buscar
el lado positivo de un emprendimiento irracional. Y, con un poco de fantasía,
no es difícil encontrar varias ventajas
que traería el proyecto Aratirí.
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- Envenenar los recursos hídricos de todos (acuífero
guaraní) sería gratuito, no sería más necesario tirar 100 millones de litros de
agrotóxicos todos los años para matar paulatinamente toda la vida Uruguaya. Eso
ahorraría enormes costos y optimizaría las ganancias del patrón del genocidio.
- Asimismo, para enterrar las víctimas del genocidio, el
hueco ya estaría hecho y la disminución de la población, causado por la
megaminería, no habría ningún costo adicional para la restante sociedad.
- Terminaría con las molestias de cruceras, ñandúes, tatúes
y muchas plagas autóctonas más, en 50 mil hectáreas. Quedaría estéril el campo,
hasta la tierra sucia se descartaría, y dejaría la piedra limpia y pura.
- La instalación de una “reserva privada de vida” se
complementaría gratuitamente con el objetivo de despoblar el campo y llenar los
barrios pobres de las ciudades con mano de obra barata, bien esclavizados.
- Los cráteres que no se usaran para enterrar los muertos,
servirían perfectamente como reserva de agua ya envenenada, que se puede usar
en cualquier emergencia, en caso que apareciera una gota de agua pura y sana en
el suministro de agua potable, causado por corrupción de los políticos
responsables por el envenenamiento de la población no adaptada a los químicos.
- Las detonaciones de miles de toneladas de explosivos,
igualmente gratuitos para el gobierno, servirían para amenazar y asustar
cualquier intento de la hermandad blanca que intentara intervenir con rayos de
luz. El polvo, generado por las mismas detonaciones, crearía el perfecto ámbito
místico para la glorificación de los héroes del desarrollo, del progreso y del
aumento de la dependencia alimentaria en esta guerra silenciosa.
- El consumo de 200 mil litros de gasoil por día de parte de
Aratirí , ayudaría a aumentar a las ganancias de la industria petrolera y establecería así la base de una
convivencia en paz y explotación unilateral con nuestros hermanos de los países
árabes.
- Si bien todos los parques eólicos existentes y proyectados
en Uruguay no podrían abastecer el consumo de energía eléctrica de Aratirí (un
tercio del actual consumo nacional), la destrucción del Cerro Catedral ayudaría
en la diversificación de la matriz productiva, terminando con la ilusión del
Uruguay Natural y enfocando a un país donde “todo es posible, salvo la
protección de los recursos naturales”.
- Los gauchos de la zona tendrían la excepcional posibilidad
de aprender a manejar 2000 caballos a la vez. 150 puestos de trabajo nuevos y
500 puestos de trabajo destruidos – muchas vacaciones para mucha gente pobre –
corazón de la humildad, ¿acaso se quiere más?
Se podría, fácilmente, continuar la lista de ventajas, nada
es imposible. En Punta del Este hace 100 años también había monte indígena y
vida autóctona – hoy tenemos los excesos de una sociedad exenta de respeto y
responsabilidad por algo que nosotros mismo somos: naturaleza. Todavía parece
difícil imaginarse un profundo cambio en la actitud de nuestro conjunto social
– sí los hay a nivel individual, cada vez más. Determinamos lo que queremos:
seguramente algo nuevo, de acuerdo con una consciencia re-naturalizada.
Peter Johann AbmayrKranzfelder de UNIDOS
