“Fisuras. Dos estudios sobre pasta base de cocaína en
Uruguay” es el último libro que presentó la Junta Nacional de Drogas y la
Facultad de Humanidades (Udelar). En diálogo con El Espectador, la socióloga
Jessica Ramírez y la Lic. Luisina Castelli profundizaron conceptos y detalles
de la investigación que llevaron adelante.
La pasta base de cocaína o PBC se instaló en el país en el
2002; es una droga que genera rápida dependencia y marcada repercusión social.
En la búsqueda por obtener un conocimiento profundo sobre la problemática,
surgió “Fisuras…”, un estudio que reproduce una perspectiva cuantitativa y antropológica
en torno al consumo y efectos de la pasta base.
“Fue un proceso muy interesante”, comentó Castelli en
referencia al trabajo de investigación. “Entendimos que no era posible acceder
al discurso y conocimiento de la trayectoria de vida de estas personas” sin un
trabajo de planificación, apuntó.
En primera instancia, “suelen tirarte las rejas encima”,
clara manifestación del estigma que porta el consumidor en clave agresiva. “En
un segundo momento, emergía un discurso más de ONG”, esto es, la utilización de
ciertos términos incorporados, expresiones de “programa estatal”.
A la hora de concretar entrevistas, señaló Castelli, “se
entendía que no había de parte nuestra una intención de violentarlos, sino de
comprender sus condiciones de vida”.
El trabajo de campo. Enfrentar a los consumidores evidenció
“la realidad precaria de personas de carne y hueso que tienen que sobrevivir en
un ambiente muy hostil”, confesó la Lic. por la Facultad de Humanidades.
Por realidad precaria debe entenderse la incertidumbre en
torno a en qué lugar dormir o qué ropa vestir, la falta de dinero para
sustentar una familia, “cuestiones que tienen que ver con las moralidades”.
“En el caso de los varones”, indicó, es común “no ir a su
casa por un tiempo prolongado” ante la falta de medios. Las mujeres cargan con
“una moralidad del cuidado (…) cómo cuidar a los hijos”.
La mayoría de los entrevistados transmitían sus deseos de
“tener una vida normal, es decir, una familia y un trabajo”.
Cifras. Según relevos de “Fisuras…” el número o la
“prevalencia” de consumidores es prácticamente marginal en la población. En
concreto, se estiman entre 9.800 y 17.400 usuarios “problemáticos” de pasta
base (en el rango de 18 a 64 años, en Montevideo y zona metropolitana).
“Casi la mitad de los consumidores problemáticos de pasta
base (en Montevideo) han pedido ayuda en comunidades religiosas o centros
especializados de tratamiento”, comentó Ramírez.
El perfil del consumidor. La mayoría son hombres (90 por
ciento); el 80 por ciento de los consumidores tiene menos de 35 años. En
términos promediales, la edad media de inicio en el consumo ronda entre 20 y 21
años.
Al respecto, remarcó Ramírez, “no es una sustancia de
inicio”, antes aparecen el alcohol, el tabaco y la marihuana.
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