Luego de que Zamin Ferrous (Aratirí) transmitiera al Poder
Ejecutivo su deseo de que se le otorgue una autorización para instalar su
terminal portuaria en La Angostura (Rocha) y no en El Palenque, último lugar
elegido por el gobierno, la decisión final la tiene el presidente José
Mujica.
Sin embargo, la mayoría de los argumentos presentados al mandatario son
contrarios a que se apruebe la solicitud. “No debemos temer decir que no al
cambio de puerto de Aratirí”, dijo a El Observador el subsecretario del
Ministerio de Industria, Edgardo Ortuño. Para Ortuño, si bien “es comprensible
el planteo que hace Aratirí” como empresa, debe priorizarse la “visión país”,
lo que supone “apuntar a desarrollar un gran puerto en la costa atlántica con
la salida del hierro como ancla fundamental, ofreciendo las condiciones
económicas que hagan posible que ello suceda allí y confluyan el interés del
Uruguay y de la empresa que está planteando aspectos económicos
razonables”.Según explicó el subsecretario, razones geográficas y logísticas
impiden que el puerto de aguas profundas pueda concretarse en La Angostura y,
si efectivamente se concretara, otras zonas de la costa de Rocha deberían ser
explotadas. “No lo comparto por razones estratégicas, de planificación,
económicas y ambientales porque no podemos perforar nuestra costa. Sí definir
un emplazamiento responsablemente como se ha hecho”, manifestó.Con argumentos
similares, Pedro Buonomo, presidente de
la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND), también se mostró contrario a
aprobar la solicitud. “La viabilidad del puerto trasciende a Aratirí”, dijo a
El Observador días atrás.La solicitud de Aratirí fue inspirada por aspectos
económicos de la empresa. Ante esto, Ortuño consideró que se deben contemplar
esos aspectos y que el gobierno puede ofrecer incentivos que mejoren “la
ecuación económica para anclarse en el puerto de aguas profundas, para la
salida del hierro en El Palenque”. “Debe primar la visión nacional estratégica
sobre la coyuntural. En definitiva, con esa visión nacional debemos optar por
un modelo de un puerto o de terminales dedicadas especializadas. Hoy serán de
mineral pero mañana pueden ser de celulosa o madera”, opinó y remarcó que, de
todas formas, la decisión final la tiene Presidencia. Con el cambio introducido por el gobierno, y
confirmado con un decreto y una ley en vigencia, la minera se ve obligada a
realizar cambios en su proyecto, como realizar un nuevo trazado de su
mineroducto, estructura mediante la que se transportará el concentrado de
hierro de Valentones a la costa para su exportación.Pero estas complicaciones
no son obstáculo para que el gobierno pueda negarle su solicitud. “Bien
gestados (los dos proyectos) marcarán el futuro del país; no podemos quedarnos
cortos en la visión al decidir”, dijo Ortuño, y agregó que se debe procesar
internamente por tratarse de una decisión
que define “la vida del Puerto de Aguas Profundas”.