domingo, 10 de junio de 2012

diferentes reacciones en los habitantes de la zona

Vecinos esperan consejo técnico para definir postura sobre proyecto de puente


Tras la presentación este miércoles por parte del arquitecto Rafael Viñoly del proyecto de puente flotante sobre la laguna Garzón, los vecinos de la zona esperan la opinión y el asesoramiento de los expertos para definir su postura.

A simple vista el proyecto ha provocado en los habitantes reacciones diversas, algunos son más optimistas y otros no tanto, informaron a El Observador fuentes del grupo de vecinos.

Y es que los habitantes son conscientes de que la decisión política de construir un puente que una las orillas de Rocha y Maldonado “está” y contra ello no hay nada que hacer, ni opinión que importe. “Ya ha caído la ministra por esta causa, y seguramente atrás se vaya (Jorge) Rucks, no creo que nuestro grito pueda lograr algo”, se señaló en relación a la renuncia de la ministra de Vivienda y Medio Ambiente, Graciela Muslera.

Tras la salida de la secretaria de Estado, Rucks, director nacional de Medio Ambiente, puso su cargo a disposición, según informó este miércoles La República. Tanto Muslera como Rucks tenían una posición contraria a la construcción de un puente sobre la laguna Garzón y en el ámbito político se especula que esta fue una de las razones que le costó el cargo a la ministra.

Más allá de esto, muchos de los vecinos ven en el proyecto que presentó Viñoly, una propuesta mejor a la que había presentado el Ministerio de Transporte en manos del empresario argentino, Eduardo Constantini. Los vecinos se oponen a este proyecto por los daños ambientales que puede ocasionar.

“Yo me opongo al puente carretero de Constantini, pero no me opongo a la comunicación entre la dos orillas, si se las puede unir bienvenido”, explicó un vecino de la zona a El Observador. “Viñoly fue quien más nos apoyó en nuestra postura contra el puente y estoy agradecida (por este proyecto) que trata de minimizar el impacto”, agregó.

Desde el comienzo, los vecinos defendieron la utilización de las balsas como forma de transporte entre una orilla y otra. El proyecto de Viñoly consta de un puente flotante construido con 22 balsas.