El gobierno brasileño envió cerca de 9.000 efectivos militares a sus fronteras con cuatro países vecinos como parte de una operación masiva de dos semanas para combatir a la delincuencia.
Se espera que en las proximas horas arriben a la ciudad de Chui,el personal asignado del ejército, la armada y la fuerza aérea.
La operación busca detener el flujo de drogas y armas, así como el contrabando de otros productos, desde Argentina, Paraguay, Bolivia y Uruguay a territorio brasileño.
El área a la que fueron enviadas las tropas incluye la llamada Triple Frontera, donde colindan Brasil, Paraguay y Argentina y donde se ocultan traficantes de drogas y de armas, así como falsificadores.
