jueves, 18 de julio de 2013

Dignidad cívica

Las renuncias del Intendente de Rocha Mario Amaral y del Embajador Alfredo Bianchi
Foto del perfil de Omar HIDALGOPor Omar HIDALGO
Periodista. Editor de revista enRESUMEN




El 13 de marzo de 1985, a poco de retomada la institucionalidad democrática, la Cámara de Senadores  de la República celebró  su sesión ordinaria Nº 10, correspondiente a la XLII Legislatura, Enrique Tarigo (PC) la presidió.
Si bien la designación del Prof. Juan Pivel Devoto como Presidente del CONAE (Consejo Nacional de Educación) y el debido reconocimiento a su persona y labor, fue uno de los temas principales de la reunión, se trataron además otros temas. Quiero rescatar uno de ellos. El recuerdo que el por entonces senador Juan Raúl Ferreira (PN) trajera a sala, de hechos ocurridos en junio de 1973, cuyo protagonista fuera el Embajador Alfredo Bianchi. Decía Ferreira: ``A lo largo de estos oscuros once años que ha vivido la República cantidad de ciudadanos y compatriotas han sido perseguidos y sancionados por la dictadura… Pero entiendo que algunos hechos marcan un hito, que han significado un símbolo, actitudes de algunos ciudadanos que han marcado un jalón en la resistencia a la dictadura militar. Señalarlos en Sala implica, en primer lugar, contribuir a ilustrar a la opinión pública sobre algunos episodios que pasaron inadvertidos en su momento, como consecuencia de la censura de prensa imperante. La reparación de estas injusticias particulares, implicaría, también, un símbolo importante para la reconciliación nacional. Todo estamos de acuerdo en que los símbolos, los signos, son muy importantes y nos permiten llegar de situaciones particulares a criterios generales. En el día de hoy deseo referirme a un hecho que llegó a nuestro conocimiento en el momento de culminar la última sesión del Senado de la República, cuando empezaban a entrar los primeros efectivos militares a esta Casa…´´ Luego, Ferreira menciona dos hechos que ennoblecen a sus protagonistas. Volvamos al Diario de la Cámara.
Amaral
Esto decía sobre la actitud del Intendente de Rocha, Mario Amaral: ``Recuerdo, por ejemplo -lo recordará con cariño el señor senador Pereyra- la enorme emoción con que recibimos, a las pocas horas de consumado el golpe de estado, la noticia de la dignísima renuncia del señor Intendente Municipal de Rocha, don Mario Amaral, y la actitud que posteriormente asumió cuando quien detentaba el poder, Juan María Bordaberry, la aceptó. El señor Amaral la rechazó categóricamente, expresando que su renuncia no podía ser aceptada por otro Cuerpo que no fuera aquel a quien la había dirigido, es decir, a la Junta Departamental de Rocha, libremente elegida por la ciudadanía.´´
Bianchi
Enseguida, Ferreira recordaba al Embajador  Bianchi: ``Aquella misma madrugada, tuvimos conocimiento de la renuncia de un alto funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores; un hombre que, tras un largo episodio que no vale la pena citar en esta sesión había visto postergada su carrera funcional para desempeñarse como Embajador de la República, que había ganado el recurso presentado ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo y que, finalmente, había sido designado por el Poder Ejecutivo para desempañarse como Embajador de la República ante el gobierno de Japón. (NdeR: 12 de junio de 1973) Fue la suya, la última venia de Embajador votada por este Cuerpo antes de su clausura. Se trata del Embajador Alfredo Bianchi quien culminaba de ese modo, una brillante carrera diplomática. Esa noche, Bianchi echaba al rostro de quienes detentaban el poder su designación, renunciando en un acto de coraje cívico que repito, nos llena de orgullo a todos los que estábamos en esta Casa y muy especialmente a quienes teníamos amistad personal con él. Su actitud enalteció al Senado de la República, que muy pocas horas antes había votado la venia por la cual se le investía como Embajador, de acuerdo a las normas legales.´´
Relata Ferreira en la ocasión que el dictador seis meses después, en diciembre de 1973 sin hacer mención a esa renuncia expresa, deja sin efecto la resolución, pero no hace mención alguna a la renuncia del Embajador Bianchi.
La nota

Ferreira plantea en Cámara que el país debía honrarse al dar su primera venia como embajador, retomado el orden institucional precisamente a Bianchi Palazzo. Luego introduce en el plenario la nota de renuncia de Bianchi.   ``Voy a dar lectura a aquella nota que llegó a nuestras manos unas horas antes del amanecer del día 27 de junio de 1973 que expresa lo siguiente: "Señor Ministro de Relaciones Exteriores, doctor Juan Carlos Blanco. Señor Ministro: en las primeras horas del día de la fecha he tomado conocimiento de la penosa y lamentable decisión del señor Presidente y de los mandos castrenses de quebrar el orden institucional que nos regía, disolviendo el Parlamento libremente elegido por el pueblo. En esta situación, señor Ministro, no compartiendo en absoluto la gravísima medida tomada no me siento con las fuerzas necesarias para representar a mi querida Patria con la honrosa distinción que el Parlamento nacional y el Poder Ejecutivo, actuando en el marco constitucional, me han conferido.
 Una cosa es ser representante diplomático de un gobierno de derecho en un régimen democrático, republicano-representativo; y otra muy distinta, es serlo de un gobierno de facto. Mi formación cívica y ciudadana se ha hecho en el primero de los sistemas mencionados. En consecuencia, señor Ministro, presento a usted mi renuncia a la distinción de representar a la República como Embajador en el Japón que me fuera otorgada por resolución del Poder Ejecutivo con fecha 12 del actual. Agradezco al señor Ministro el haber amparado mi designación para tan alta investidura, que significaba para mí la culminación de una larga y sacrificada carrera que insumió los veintiocho mejores años de mi vida. Alfredo Bianchi".