martes, 1 de abril de 2014

Pobreza bajó a 11,5% e indigencia se mantuvo en 0,3%

La pobreza bajó a 11,5% en 2013 y la indigencia se mantuvo en 0,3%, indicó este lunes el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Los cálculos correspondientes a la indigencia y la pobreza se hacen en base a la Metodología 2006, obtenida a partir de la información que surge de la última Encuesta
Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares realizada entre 2005 y 2006.




Un hogar es considerado indigente o pobre extremo, si el ingreso corriente per cápita con valor locativo del hogar es menor al valor de la Canasta Básica de Alimentos (línea de indigencia, de pobreza extrema o pobreza alimentaria). Las personas indigentes son los miembros de un hogar indigente.

Por otra parte, un Hogar es considerado pobre, si el ingreso corriente con valor locativo del hogar es menor al de la línea de pobreza determinada para ese hogar (la línea tiene en cuenta la canasta básica de alimentos, la no alimentaria y el número de integrantes del hogar). Las personas pobres son aquellas que pertenecen a un hogar pobre.

Acerca de la indigencia, el reporte divulgado este lunes indica que la proporción de hogares en situación de indigencia para el total del país se ubica para el año 2013 en 0,3 por ciento, valor similar al observado en 2012.

Al considerar como unidad de análisis a las personas, en el año 2013 la población indigente en el total del país se mantiene en similar nivel al observado en el año 2012, 0,5 por ciento.

Es decir que, cada 1.000 personas, cinco no superan el ingreso mínimo previsto para cubrir las necesidades alimentarias básicas de sus miembros.

Si se observa la indigencia a la luz de variables como la edad y el sexo del jefe del hogar, se constata que son los niños los más afectados por la pobreza extrema en todas las áreas geográficas. Los hogares con jefatura femenina presentan mayor nivel de indigencia que los hogares encabezados por varones en todas las áreas geográficas consideradas.

En cuanto a la pobreza, el reporte indica que la incidencia de la pobreza, tanto a nivel de hogares como de personas, ha marcado un continuo descenso en el país desde el año 2006.

Durante el 2013 y para el total país, los hogares por debajo de la línea de pobreza se estiman en 7,8 por ciento, lo que representa una reducción de 0,6 puntos porcentuales con respecto a 2012.

Es decir que si se consideran 1.000 hogares, en al año 2013 se encuentran 78 hogares pobres, mientras que para el año 2012 esa cifra fue de 84. La estimación de personas por debajo de la línea de pobreza para el año 2013 se ubica en 11,5 por ciento, representando una reducción de 0,9 puntos porcentuales en relación a 2012. Es decir que, cada 1.000 personas 115 no superan el ingreso mínimo previsto para cubrir las necesidades alimentarias y no alimentarias básicas.

Al considerar la estimación según áreas geográficas, se constata una proporción mayor de personas bajo la línea de pobreza en Montevideo (15,7%) y en las localidades urbanas del interior del país con menos de 5000 habitantes (11,9%). En cambio el Interior rural del país es donde se presenta la incidencia menor (3%).

Los niños y adolescentes (menores de 18 años) siguen siendo los más afectados por la pobreza. Por cada 1.000 niños menores de 6 años 226 son pobres, mientras que por cada 1.000 personas entre 18 y 64 años, 92 son pobres. Si bien es entre los niños y adolescentes donde existen mayores niveles de pobreza se observa que entre 2006 y 2013 la cifra se ha reducido a más de la mitad.

En 2006 el 53.4% de los niños menores de 6 años era pobre, mientras que en 2013 el 22.6% es pobre. Teniendo en cuenta la ascendencia étnico racial, es la población afrodescendiente la que continúa registrando mayores niveles de pobreza.

En el periodo analizado se verifica que los niveles han venido descendiendo en forma continua, en 2006 el 55.4% de la población afro era pobre y en el 2013 el 25.2% es pobre.


En tanto si se analiza la pobreza según el sexo del jefe del hogar, se observa al igual que con la indigencia, que los hogares con jefatura femenina presentan mayores niveles de pobreza que los hogares con jefatura masculina, independientemente del área geográfica considerada.