lunes, 5 de diciembre de 2011

Se dice se comenta



El Diputado Aníbal Pereyra estará este lunes 5 de diciembre en la ciudad de Castillos.
Como es habitual en las recorridas por todas las comunidades del departamento es que nuevamente estará en la ciudad de Castillos manteniendo contactos con vecinos y organizaciones de la localidad.
También participará de la audiencia pública a la que convocó el Municipio de Castillos, informando sobre lo actuado hasta el presente.






Ana Emilia romero de los Santos tiene 15 años de edad, falta de su hogar en villa velazquez  desde el 28 de noviembre, por cualquier informacion 098 170 748 o el cualquier comisaria del departamento de Rocha.

La habitual tranquilidad de villa Velázquez -localidad ubicada sobre Ruta 15, a mitad de camino entre Rocha y Lascano- se vio alterada a media tarde de ayer domingo por la movilización de una treintena de vecinos del lugar, en apoyo a la familia de la joven Ana Emilia Romero de los Santos, de 15 años de edad, que falta de su hogar hace hoy una semana.
Ana Emilia desapareció el pasado lunes 28 de noviembre cuando, tras recibir una misteriosa llamada en su celular y bañarse, abandonó su casa, termo y mate en mano, sin que se hayan tenido más noticias de ella hasta el presente.
Más allá del pedido de ayuda a los medios de comunicación del departamento para lograr dar con su paradero, los vecinos aducen que no se han tomado acciones efectivas por parte de la Policía, cuanto no sea el trabajo denodado de tres efectivos de la Comisaría de Velázquez, lo que se considera absolutamente insuficiente.
Otro aspecto que se cuestiona es el hecho de que la Justicia no haya librado orden de allanamiento para una o dos fincas de la villa, donde existen sospechas de que podría encontrarse retenida la joven. Su madre dijo en la víspera a Nueva Radio Lascano, en medio de la movilización que “para mí, a Ana Emilia la tienen secuestrada aquí en Velázquez”.
IMÁGENES DE CANAL 42 DE NUEVA RADIO LASCANO.-
Debe aclararse que desde hace ya unos cuantos años el Juzgado de Paz de Velázquez fue cerrado, por lo cual la administración de justicia en la población depende del Juzgado de Lascano, ciudad ubicada 46 kilómetros al Norte de la Capital Histórica del departamento.
Los vecinos reclamaron con firmeza un refuerzo de efectivos policiales para la búsqueda, el apoyo de perros rastreadores y eventualmente también buzos y que se liberen dichas órdenes de allanamiento.
Para ello hicieron un piquete, cortando la Ruta 15, a la altura de la cabecera Este del puente sobre el Arroyo Sarandí de La Paloma, a pocos metros del Complejo de Viviendas de MEVIR. Allí concentraron cubiertas de goma de gran porte a las que prendieron fuego, pudiéndose visualizar un humo negro y espeso desde varios kilómetros de distancia.
Esto provocó un trancazo de vehículos, entre ellos un ómnibus del transporte departamental de pasajeros, un camión distribuidor de alimentos, varios camiones cargados con madera proveniente de la rica zona forestal circundante a Velázquez y vehículos particulares. No hubo alteración del orden, ya que las personas que vieron de esa manera interrumpido su paso por el lugar entendieron la situación y algunos -incluso- se acercaron a curiosear hasta el lugar donde se desarrollaba la concentración vecinal.
La situación -que tuvo picos de tensión por lo sensible del tema en cuestión- comenzó a descomprimirse con la llegada del comisario de Lascano, Alexander de Souza, un oficial especialmente entrenado para abordar este tipo de situaciones. Tras una breve negociación -que insumió aproximadamente un cuarto de hora- De Souza negoció con los vecinos el levantamiento del piquete y la instalación de una mesa de diálogo que ayer mismo celebró su primera reunión en la sede de la Comisaría de Velázquez.
De todas maneras, los vecinos movilizados advirtieron que si no hay respuestas concretas de las autoridades en cuanto a agilizar la búsqueda de la jovencita desaparecida, volverán a cortar la carretera. Convocaron -además- a la prensa, con la finalidad de dar alcance departamental y nacional al tema.

IMÁGENES DE CANAL 42 DE NUEVA RADIO LASCANO.-Unas horas antes -al mediodía-, Néstor Valdivieso, padrino de Ana Emilia, cuestionó las consultas de la madre de la joven y otros familiares a “videntes” que, “si saben tanto”, dijo, “¿por qué no dicen exactamente donde está ella?”. Otros, en cambio, justifican esas consultas en la desesperación que embarga a la familia de la desaparecida. Ayer de tarde hubo una misa, en la Capilla María Auxiliadora de Velázquez, oficiada por el sacerdote de Lascano, Padre Leonardo Risso, “pidiendo a Dios para que iluminen a quienes la tienen y a ella para que de alguna señal de dónde y cómo está”, señaló Valdivieso.
Se supo también que han sido encontrados, en distintos lugares de la villa y sus alrededores, algunos pequeños objetos que pertenecen a Ana Emilia, como su bombilla y un broche de pelo. Lo que no aparece es el celular, por lo que se están haciendo gestiones ante la compañía telefónica a la cual pertenece, tratando de ubicar la procedencia de la última llamada que la joven recibió antes de su desaparición, esa que -aparentemente- la indujo a salir de su casa, hace hoy exactamente una semana.
Se hicieron presentes ayer en el lugar del piquete un móvil de Policía Caminera y el coche bomba del Destacamento de Bomberos de Lascano que procedió a apagar el fuego de cubiertas, rehabilitando el tránsito por la Ruta 15.
Por mediación del comisario De Souza, la madre de Ana Emilia pudo hablar -teléfono celular mediante- con uno de los jueces letrados del departamento, al que enteró de sus cuestionamientos, recibiendo -según se dijo- una respuesta esperanzadora.
Los vecinos movilizados ayer recordaron también que existen por lo menos tres casos de homicidios y muertes misteriosas ocurridos en los últimos años en Velázquez y su entorno geográfico que permanecen impunes. “Yo lo que quiero es que mi hija aparezca; viva o muerta, pero que aparezca”, dijo en la víspera la madre de Ana Emilia, en medio del dolor de toda una población.        
Informe ElEste




Civiles armados

Acceso a la tenencia de armas

Dieciocho tiros y algo de papeleo es lo que se necesita para acceder a la tenencia de armas en Uruguay



Es más que lo que hacía falta hasta 2002, cuando se podía tener un arma de fuego sólo presentando el documento. Sin embargo, las cuatro horas de curso no resultan suficientes si lo que se pretende es que esos 18 tiros basten para usar un arma de forma responsable. Tras la presentación de los papeles en la Jefatura de Policía, la tenencia se obtiene sin inconvenientes en diez días: poseer un arma en Uruguay es un derecho.
Sin jamás haber tocado un arma de fuego en mi vida, realicé un curso de 118 tiros para comprobar su diferencia con el de tenencia y evidenciar las complejidades de presionar el gatillo.
Ni bien tomé el arma, lo primero que noté fue el temblor de mis brazos. Mantenerlos extendidos para sostener el peso del revólver y sin perder el equilibrio no fue fácil. Una vez que el disparo salió, la potencia de la bala llevó mis muñecas hacia atrás y una bocanada de humo me rodeó, cubriéndolo todo con un fuerte olor a pólvora.
En un curso de tiro normalmente se utiliza el revólver (arma que lleva la munición dispuesta en un “tambor”), a no ser que el alumno especifique que quiere usar una pistola o un arma larga. Pero, más allá de con qué arma se practique, la tenencia sirve para todo tipo de revólveres y escopetas, pistolas de hasta 9 milímetros y rifles con proyectiles de hasta 6,5 milímetros de diámetro.
El corazón se acelera, la espalda se tensa y después de algunos disparos se logra un poco más de confianza, tras ver que no es tan difícil darle al blanco como se creía. A medida que pasa el tiempo, la concentración aumenta y se empieza a disfrutar de dispararle a un objetivo.
De a poco uno va incorporando cada aspecto a tener en cuenta: la posición de los pies, cubrir la empuñadura del arma de forma correcta, la respiración, apretar el gatillo de manera pausada. Son muchas cosas que controlar, aún en un ambiente seguro como un club de tiro. Pero tras tres vueltas del “tambor” la instrucción finalizó.

Con el curso de tenencia “te vas sin ser un monito con una escopeta”, señala Albert Tártaro, uno de los dos hermanos, responsables de la Primera Escuela Uruguaya de Tiro, fundada hace veinte años por el padre de ambos, un ex militar. Su hermano Luis, cree que con 18 tiros se aprende es “a no ser un peligro” pero no es suficiente para ser un buen tirador. El curso básico dura cuatro horas, vale $1.300 y hay que renovarlo cada cinco años. El taller consta de una parte teórica sobre lo que se puede y no hacer con un arma de fuego según el Código Penal, se establece cuando una situación es considerada de legítima defensa y se enseña el uso seguro de las armas de fuego.
Sin embargo, los responsables de la escuela aseguraron que hace falta bastante más práctica para poder desenvolverse cómodamente con un arma. Albert establece unos 500 tiros para hacerlo bien. Luis considera necesario que la norma legal obligara a tener una instrucción mínima de 118 tiros. Ese curso tiene un costo de $3.500 y se imparte en tres días.
“En un curso más largo vas a tener mayor dominio de la precisión, en la manipulación del arma y en la velocidad de reacción”, advierte. Tártaro no cree que la diferencia de dinero entre un curso y otro restara clientela: “La gente que lo hace, lo haría igual porque es responsable. Los que no vienen, y prefieren hacerlo de forma ilegal, no vendrían de todas formas”, señala.
Según datos en poder del instructor, un 85% de las muertes por armas de fuego ocurren por la propia manipulación de las mismas, un 10% por suicidio y solo 5% por enfrentamientos con agresores. A su juicio, esos datos demuestran que el riesgo por el uso indebido de las armas es mucho más alto que la posibilidad de morir por un balazo.
Si bien durante el curso introductorio de 18 tiros, entendí cuál era el riesgo de manipular un arma de fuego, fue recién durante la práctica más avanzada cuando caí en la cuenta de lo que significa. Por mi inexperiencia me ocurrieron dos “accidentes” que en una situación real podrían resultar fatales. Mientras utilizaba un revólver Smith Wesson 357, amartillé el arma (es decir, preparé el revólver para dispararlo levantando el percutor), pero cuando intenté volver a colocar el percutor en su posición previa se me escapó un disparo.
Luego, usando una pistola semiautomática de 9 milímetros con un cartucho con capacidad para 17 balas, la corredera -mecanismo que al llevarlo hacia atrás deja preparadas las balas para disparar- se trabó. En una situación de enfrentamiento con un supuesto agresor, ese desliz me hubiera dejado en clara desventaja.
“La gente llega con la idea de que usar un arma es más fácil de lo que parece”, indica Albert Tártaro. Sin embargo, la utilización del arma en ocasiones que comúnmente pueden pensarse como no peligrosas puede traer resultados fatídicos.
Una bala de 10 gramos disparada hacia arriba avanza a 320 metros por segundo, implicando un alto riesgo si le pega a alguien al bajar. Un disparo hecho al aire puede matar a un sujeto a cinco cuadras de distancia, teniendo en cuenta que la bala de una pistola 9 milímetros puede recorrer 1.000 metros y la de un revólver 600, informan en la escuela de tiro.
La persona que adquiere un arma para seguridad arranca mal, porque lo que va hacer es potenciar la violencia. Lo que sí da el arma de forma instantánea es sensación de seguridad, pero puede que lo que genere sea lo contrario”, afirma Luis Tártaro.
A pesar de la sensación de inseguridad, el instructor señala que el número de individuos que se acercan a la escuela por motivos de seguridad aumentó levemente. Sin embargo, reconoce que en la escuela no suelen preguntar a sus clientes los motivos por los cuales realizan la instrucción.Como desde hace cinco o seis años, el número de las personas que hace el curso de tenencia se mantiene estable: entre 40 y 50 personas por mes. La edad que predomina es entre 25 y 40 años y la proporción por género es de 90 a 95% de hombres y 5% a 10% de mujeres.
Sin embargo, Tártaro reconoce que se ha acercado a la academia gente con rabia porque le habían robado reiteradas veces e incluso recuerda el caso de unas mujeres de unos 70 años que fueron a aprender a disparar por miedo. Los hermanos Tártaro señalan que también hay personas que se acercan al curso con el objetivo de obtener la tenencia para regularizar un arma recibida como herencia. Otros también lo hacen por afición a la caza o para practicar tiro deportivo. Sin embargo, destaca Luis Tártaro “en el 50% de los casos (los alumnos) piensan que vienen a perder el tiempo”. Otros se quejan de que ellos tengan que hacer el curso, mientras “los pichis la compran así nomás”, indica Albert.

Abandoné la escuela de tiro con cierta euforia y regodeo de mi puntería, pero incapaz de sentirme preparada para utilizar un arma en una situación límite.
Pero incluso un profesional del tiro como Albert Tártaro tampoco lo está: “Yo soy un profesional y si me preguntas si estoy preparado para una situación así, no lo estoy. Probablemente tenga más chances, pero tener un arma de fuego no es garantía de seguridad. Aunque si te compras un arma, lo mejor es saber usarla y cuanto más entrenado estés, mejor”.