Columna de opiniòn .
Escribe Dr Sebastian Pintos.
Edil Deptal .Partido Nacional
Nos vamos a referir al ajuste fiscal anunciado por el Poder
Ejecutivo tendientes a aumentar los ingresos del Estado de la forma más
sencilla e injusta como es gravar aun más las rentas del trabajo.
El gobierno
admitió que tiene que hacer un ajuste que la plata no alcanza, sin perjuicio
que desde principio de año venimos soportando aumentos de las tarifas públicas
donde la UTE, aumenta sus tarifas en un 10 por ciento más en todas sus
categorías (residencial, general simple, inteligente y grandes consumidores),
lo mismo ocurrió en OSE y ANTEL donde aumentaron sus tarifas en el mismo
porcentaje, y tampoco bajaron los combustibles pese a que en el mundo había
bajado radicalmente el precio del petróleo.
Todo esto apunta a mejorar el
déficit fiscal en unos 500 millones de dólares.
Los ajustes fiscales en el Uruguay no son nuevos, lo hubo
durante la dictadura durante la crisis económica (La tablita) del año 1982, y
más recientemente en la crisis del 2002, pero el motivo de estos ajuste siempre
estuvieron relacionado con el deterioro de la situación interna, las dificultades económicas y muchas
veces la imposibilidad de lograr financiamiento externo y esa es la gran
diferencia con este ajuste que se da después de que el país en los últimos diez
años, durante los gobiernos del Frente Amplio, el país logro un importantísimo
crecimiento económico debido a los altos precios de los bienes que
exportamos, sumado al hecho de que las tasas de interés estaban
muy bajas lo que favoreció la inversión y lo mas importante en estos últimos
doce años es que la recaudación impositiva aumentó considerablemente, por lo
que es muy claro que el gobierno ha gastando a un ritmo muy superior a lo que
estaba creciendo la economía.
Lo más triste de todo esto es que no se aprovechó la
oportunidad. No se invirtió en infraestructura (ejemplo de esto es estado en
que se encuentra la mayoría de las rutas del país y tampoco se hizo ninguna
obra pública importante), tampoco se invirtió en educación, no se invirtió en
seguridad, y mucho menos se tuvo en cuenta prever situaciones adversas como la
que podemos estar viviendo ahora.
Y dentro de este desorden administrativo
donde se gasto a diestra y siniestra e ingresaron 60 mil funcionarios públicos,
tuvimos que capitalizar ANCAP empresa monopólica que en cuatro años perdió nada más ni nada menos que 800
millones de dólares, acá debemos destacar que esto ocurrió en momentos que la
venta de combustibles eran record y el
petróleo tenía un precio tres veces menor al precio utilizado para fijar el precio
de los combustibles, por lo que es claro que por lo menos hubo una pésima
Administración, lo mismo ocurrió con la ex PLUNA que en el año 2007 fue
capitalizada con 28 millones de dólares y termino cerrando, y hace dos años ,en
el año 2014, a través del FONDES prestamos de 15 millones de dólares a la
empresa Alas U, cuando desde el propio gobierno se reconocía que era poco
probable la viabilidad de la empresa.
Otra de las cosas
que queremos resaltar es que el 50% de lo que recauda la Dirección General
Impositiva es por el IVA, que es un impuesto indirecto que lo pagamos todos,
sin importar el salario o renta que se perciba, y el segundo impuesto en
recaudación es el IRPF, que pagan todos los trabajadores que ganan más de
$23.000 que equivale al 15% del total de lo recaudado por la DGI, y en tercer
lugar se encuentra el IRAE que es un impuesto a las ganancias de las empresas
que equivale al 13% lo que se que recauda, siendo claro que lo más perjudicados
son los trabajadores que si ganan más de 23 mil pesos deben de pagar IRPF y
tenemos que pagar IVA por casi todos los artículos que consumimos entre
ellos las tarifas públicas con el
agravante que como trabajadores no existe forma de descontar IVA, por lo que aquella
frase que siempre utilizo el F.A. que pague más el que tiene más, no tiene nada
que ver con esto que se le va a aplicar más impuestos al que percibe más
ingresos por su trabajo y no tiene posibilidad de descontar nada.
Otra de las cosas
que quedan claras es que el Frente Amplio y particularmente el Presidente de la
Republica y el ministro Astori nos mintieron descaradamente y recuerdo
perfectamente cuando en la última campaña electoral el Presidente Vázquez decía “que la continuidad de la política económica
está garantizada y no está planificado, ni en el horizonte, ningún incremento
de la carga impositiva”.
Insistentemente,
tanto él Presidente como Astori, negaban en todos los medios de prensa que se
fueran a crear o aumentar impuestos. Incluso prometieron reducir la carga
fiscal y reiteraban que el único impuesto a sumar es el de Primaria a las
extensiones de tierra mayores a 200 hectáreas, y cuando el Partido Nacional en
la campaña electoral advertía a la ciudadanía sobre lo que estaba ocurriendo
con la economía, el Ministro Astori declaraba en los medios de prensa “que la
oposición siembra alarma porque se prepara para descargar un ajuste
retrogrado”, y agregaba “Si le tocara gobernar (al Partido Nacional)
descargarían sobre el pueblo uruguayo los efectos de un ajuste retrógrado” y es
exactamente esto lo que hoy está haciendo el Gobierno que es ajustar por el
lado más injusto y más fácil, que es el bolsillo de la gente y por otro lado ni
siquiera se evalúa suspender algunos proyectos como el de Antel Arena que
demandará una inversión de unos 80 millones de dólares o dejar sin efecto la compra del avión
presidencial que tiene un costo
superior al millón de dólares o reducir
los cargos de confianza y los salarios de los Ministros y Legisladores.
