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viernes, 7 de octubre de 2016

Faroppa: “No sabemos cuáles son las herramientas” para enfrentar problemas de violencia y delincuencia.

“No tenemos las herramientas” para trabajar en los problemas de violencia y delincuencia “y no sabemos cuáles son”, dijo en RNU el director de la Institución Nacional de Derechos Humanos (Inddhh), Juan Faroppa. Conocemos los problemas que tenemos, pero no las herramientas para resolverlos”, agregó citando a Luis Pérez Aguirre. 

Faroppa apuntó que los problemas de seguridad pública explotaron tras el debilitamiento del modelo de un Estado interventor en el que la sociedad confiaba como capaz de preservar su seguridad y mediar en conflictos entre particulares. “Eso a finales de los 80 explota, en todo el mundo; en la época de los modelos de políticas neoliberales”, dijo.




Ante esa realidad, repasó, se encaraba el debate sobre las respuestas al fenómeno en términos ideológicos. Una posición favorable al control y otra que argumentaba que resolver problemas sociales mejoraría la situación.

Quedó comprobado técnicamente que el mejoramiento de los números de la economía no disminución del delito y la violencia, apuntó. Por el otro lado, puntualizó, “si las otras posiciones hubieran tenido razón el problema ya estaría resuelta, porque políticas de ese tipo se aplicaron históricamente y tampoco tuvieron éxito”.

“Tenemos que preguntarnos por qué aumentó el delito violento, especialmente; por qué ahora una persona no tiene un problema en quitarle la vida a otra persona”, dijo. Podrían estar entre las causas, comentó, la mayor tolerancia general a la violencia o la existencia de códigos según los cuales “sacar un arma de fuego y matar a alguien da prestigio”.

La recomendación que puede hacer la Inddhh es que las experiencias con mejores resultados son aquellas de los países en que los problemas de violencia y delincuencia se concibieron en clave de políticas públicas. “Políticas que involucran no solamente al Estado sino también a organizaciones sociales y actores privados”, precisó.

Faroppa dijo que se trata de un problema cultural y que se deben generar las bases para un cambio a largo plazo.