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viernes, 18 de septiembre de 2015

Mil cosas que no sabías del perejil y que te pueden interesar muchísimo

El perejil... Si lo masticas, perfuma el aliento. En infusión, mejora la gingivitis, calma los pies cansados y elimina el mal olor. En cataplasma, sus hojas frescas alivian torceduras y picaduras de insectos. Frito en aceite de oliva virgen, cura grietas de labios, manos y pies y reduce moratones y chichones. Es antioxidante, antiinflamatorio, bactericida, vasodilatador, antidiarréico, energizante, bueno para la artritis reumatoide e, incluso, tiene propiedades anticancerígenas.



Tan de andar por casa, tan poco exótico, el perejil entra en todas las top list de remedios caseros. ¡Hasta lo recomiendan las dietas adelgazantes, por sus propiedades diuréticas! Otra virtud oculta del perejil es su riqueza en vitamina C. De hecho, es el quinto alimento más rico en ella, solo por detrás de la guayaba, la grosella negra, el pimiento rojo y los chiles. Naranjas y otros cítricos, que siempre asociamos con vitamina C, quedan más allá del puesto 10...






Hay unas 30 variedades de perejil, pero las más utilizadas son la de hojas planas y la de hojas rizadas. En España e Italia usamos sobre todo el perejil de hojas planas, con más sabor que el rizado. Eso sí, cuando compres perejil, mira que esté tieso y crujiente y que tenga un tono verde intenso. Si es orgánico, mejor que mejor: será más denso en nutrientes y no llevará pesticidas químicos.

Yo siempre tengo perejil orgánico congelado, y lo utilizo en tortillas (me encantan las de ajo y perejil), en vinagretas, con pastas, patatas o arroces, en salsas verdes e incluso en los refritos. Lo lavo, lo pico, dejo que seque bien sobre un paño y luego lo guardo en bolsitas o tarros de cristal, antes de congelarlo.

Últimamente me ha dado por congelarlo junto con aceite de oliva virgen extra que he perfumado con ajo. Pongo una cucharadita de perejil picado en las cubetas del hielo, las lleno con ese aceite al aroma de ajo y las congelo. Así, tengo la base para cualquier plato que se me ocurra.

Para perfumar el aceite (por ejemplo, medio litro), lo pones en una sartén honda con un par de dientes de ajo aplastados y dejas que tome sabor a fuego muy, muy bajo (solo tiene que templarse) unos 15 minutos.

Luego lo dejas reposar hasta que enfríe (mejor si lo dejas varias horas), retiras los ajos y ya lo puedes congelar junto con el perejil en las cubetas. ¡¡Pruébalo con patatas al horno, y luego me cuentas!! ​