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martes, 22 de septiembre de 2015

Prostituidos y explotados: la dura realidad de los niños migrantes abandonados por Europa

Es difícil para cualquier persona sentirse solo en el mundo. Pero para un niño, esta situación debería ser inimaginable.
Mientras los líderes europeos discuten qué medidas tomar en cuanto al enorme flujo de refugiados y otros migrantes hacia Europa -y no hay solución inmediata- son los más vulnerables quienes se llevan la peor parte.


El número de niños que buscan asilo en Europa ha aumentado un 74%.
De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), durante los primeros seis meses de 2015 solicitaron asilo en Europa 106.000 niños.








Los más jóvenes, menores de 10 años, suelen llegar a Europa con otro miembro de su familia, pero el porcentaje de menores no acompañados se ha incrementado drásticamente.
Algunos son huérfanos de guerra, otros perdieron a su familia en su odisea hacia Europa.

Muchos otros fueron seleccionados en sus hogares como "los elegidos" para intentar lograr una vida mejor, con la esperanza de poder enviar dinero a su familia desde allí o de encontrar la manera de traer a sus familiares Europa más adelante.

A su llegada, obligan a las muchachas a prostituirse, diciéndoles que les deben entre 50.000 y 60.000 euros (de US$57.000 a US$68.000) sólo por haberlas traído a Europa.
Esto es servidumbre por deudas, en chicas de tan sólo 13 años.

La tarifa sexual en un infame acampado de 15 kilómetros en Abruzzo es tan sólo de 15 euros (US$17), así que pagar la desorbitada cantidad que les piden los captores puede tomar años.

Las chicas con las que hablamos que lograron escapar -y que se encuentran ahora bajo tutela estatal- nos contaron que los traficantes les amenazaban y asaltaban a sus familias si el reembolso era lento.
Más tarde, a la noche, vimos chicas en la calle que se veían extremadamente jóvenes, a pesar del maquillaje.

Encontramos a otra muchacha, Annie, prostituyéndose al lado de una bolsa de basura.
Nos dijo que acababa de llegar a Italia en barco. Parecía nerviosa.
Dicen que el tiempo es dinero, pero estas chicas a menudo ofrecen sexo tan sólo a cambio de una bolsa de comida.

Los rincones oscuros de Italia y los callejones de las ciudades europeas claman a gritos estas miserias, a medida que más y más niños alcanzan en solitario el continente.

La legislación europea e internacional defiende la protección de los menores, pero mientras los líderes europeos se llevan las manos a la cabeza ante la llegada de refugiados y migrantes, miles de niños están siendo abandonados a un destino fatal en los umbrales de su propio continente.

Fuente BBC