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viernes, 17 de junio de 2016

No se le puede exigir al Mides que resuelva problemas de trabajo, dijo investigador.

Los problemas que el Ministerio de Desarrollo (Mides) enfrenta tienen su origen en el mercado de trabajo y el organismo no tiene potestad ni vocación de incidir en esa área, dijo el investigador Denis Merklen. Sus programas contribuyen al acceso de sectores vulnerable a las instituciones, puntualizó.


El Estado y la sociedad no pueden depositar demasiada responsabilidad en los técnicos que trabajan en programas del Mides porque hay problemas que no puede resolver, remarcó. Un técnico no puede resolver situaciones de extrema de vulnerabilidad; no puede resolver problemas de vivienda o de empleo, ejemplificó.

Apuntó que en términos de la promesas de programas como Jóvenes en Red o Cercanías los resultados son menos importantes de lo que se quisiera. “Probablemente eso pasa porque hay expectativas demasiado altas de lo que el dispositivo puede hacer”, dijo.






“El Estado está haciendo un esfuerzo indudable, está experimentando, está probando“, sostuvo Merklen. Agregó que una de las fortalezas del Mides es que se ha dado a sí mismo la posibilidad de estudiarse y monitorearse.

Del análisis de los programas surge que Uruguay tiene “instituciones más fuertes de las que tenía hace una década atrás, que seguramente no son lo suficientemente fuertes”, dijo el investigador.

En opinión de Merklen, “hay dispositivos novedosos” en el trabajo del Mides. Que alguien se esté ocupando de cómo hacer para que las instituciones lleguen a los intersticios más alejados de la vida social, es un progreso.


Merklen fue uno de los participantes en la presentación de la investigación "Las trayectorias de inclusión como estrategias de integración social" realizada por el Departamento de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República.